Regiones inconscientes

¡Oh! noche que me invitas a regiones desconocidas cuando se une el cielo y la tierra.

Allí está en la puerta de mi casa un caballero que me espera con otro caballo listo para ser ensillado. Los temores en la noches nocturnas me impiden cabalgar por las regiones de mi inconsciente.

Una noche de esas tantas, decidí cabalgar...

Llegue a un puerto donde había un barco baje de mi caballo y surqué la mar.

Esa que todo héroe  y hasta el mítico Odiseo surco, de repente Ofión  se posó sobre las aguas. Agitando mi barca y el oleaje,  era grande y temible como un dragón,  el espanto se apoderó de mí. Sabía que era tiempo de ser jinete de aquella bestia de aquella sombra que no es más que  el reflejo de mi propia ilusión.

¡Oh! que triste es cuando puede más el miedo que el amor.

¡Abrí mis ojos!

Desperté de aquel crepúsculo.

Dejando la mar

Dejando aquella empresa que mi alma tanto anhela

Dejando a Ofión la barca y el caballo.

Dejando de ser héroe en pos de la conquista de mis propias regiones interiores.

Se bien que los eones y la tela que teje Ariadna me conducirán nuevamente al camino que una vez abandone.

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