Eco y Narciso
¡Oh Narciso! mis manos y mis labios no saben lo que es tenerte.
Pero mi mente lo sabe, se engaña, solo tiene tu sombra, la penumbra de un fantasma,
Cuando sale el sol, todas aquellas ilusiones desaparecen.
El telar de Penélope vuelve a destejer para nuevamente tejerse en las noches dominadas por Morfeo, menos por ti.
Distancia te creí mi amiga, cuando hacías magia con tu barita.
¡oh! cuán enemigas somos ahora, no te culpo ahora que has creado su realidad.
Yo pinte en tu lienzo paisajes inexistentes.
Pinte primaveras cuando era invierno, pinte bosques cuando eran desiertos, pinte compañía cuando grandes metros nos separaban.
¡Cuándo llegaré al estanque!.
A observarte tan siquiera en tu reflejo.
Cuándo llegarán a repetirse aquellas noches que formaban nuestra enramada.
Entre el verbo creador de nuestro universo y las palabras.
Entre mi Narciso y yo cesó la danza y con ella la música que en un principio era melodía en las noches y madrugadas.
Cuando todo fue silencio y no quedaron palabras...
Lo único que me acercaba a mi narcizo eran las noches con Morfeo, hechizada por un sueño letárgico tomaba aguja e hilo y tejía sin cesar...
Tejía enramadas, tejía la danza y la música entre tu y yo, tejía tu embriagues, tu penumbra,tu sombra hasta que saliera el sol nuevamente y supiese yo que Morfeo el creador de nuestro universo habían cesado de jugar con nuestro telar de ensueños.

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